Siempre se ha dicho que en España tenemos millones de seleccionadores. Tantos como españoles. En esta nueva aventura mundialista contamos hasta el momento con cuatro partidos muy diferentes y todos ellos con sus buenos y malos momentos. Sin embargo, todavía no hemos visto la mejor versión de aquella selección que ganó la última Eurocopa. El seleccionador ha conseguido que la cuestión no se centre en quién debería haber ido al mundial, sino en qué piezas se deben utilizar en cada partido.
La Roja sigue siendo la de De la Fuente. El calor aprieta para todos y los desplazamientos se hacen interminables en un espacio mundialista que probablemente jamás se supere. Pero dado el estado físico en que los Williams, Yamal, Zubimendi y Rodri llegaron, nuestros millones de seleccionadores lo tienen más fácil para coincidir. La cuestión de estado reside en qué ajustes realizará De la Fuente para preparar el partido frente a Portugal. Ahí es donde está la clave. Precisamente, España ya tiene un estilo propio en el que las piezas cobran menos importancia que durante el clementismo y en aquellas épocas en que los cuartos de final eran nuestra última estación mundialista.
El denominador común se centra en esa marcha que le falta a nuestra España. Incluso un balón de oro se derrite por el calor y por la falta de competición. Rodri se asemeja en ocasiones a los chavis que padecieron en su debut mundialista ante unos Países Bajos que dejaron de ser violentos y todavía se llamaban Holanda. Gavi ha llegado justo y Pedri sigue sin pedrear lo que a todos nos gustaría. Pero no se trata de individualizar la crítica en la sala de máquinas de la selección. También hemos visto a Unai inseguro en varias ocasiones. España llegó sin ritmo de competición y poco a poco lo va cogiendo.
Por cierto, este seleccionador que firma el presente artículo propone retirar a Baena para dar entrada a Grimaldo. Se trata de jugar con dos jugadores que se pueden intercambiar como laterales y extremos. Las victorias en las batallas se fraguan y ganan con un engaño previo… y, hablando de engaños, mucho cuidado con las jugadas a balón parado de Portugal, donde MacPhee ha demostrado ser un maestro en el engaño.
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